Tú, baloncesto.

El baloncesto. Ese minoritario arte que tanta gente infravalora en este país. Pero claro, lo infravaloran por que no saben lo que se siente cuando vas perdiendo de cinco puntos a falta de un minuto y, cuando acaba ese minuto, vas ganando de uno.

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No saben lo que se siente cuando, con todo el público en contra, haces que se callen ganando abultadamente al otro equipo. No saben qué es lo que se siemte cuando te encuentras tú solo contra el aro, ya sea desde la línea de libres, en un contraataque o en un tiro libre de marca, no saben qué es enfrentarte a tus propios miedos, ver venir a una “horda” de enemigos hacia tí, y no tener muy claro la decision que hay que tomar.

Y eso es lo que ha conseguido el baloncesto en mí, ha conseguido que me sobreponga a mis miedos, al famoso “qué dirán”, a las “terribles” (lo que pensaba yo) consecuencias por fallar, al contacto, a todo… Porque entré en él siendo un crío de 4 años, y aquí estoy, siendo un “hombre” (mi mentalidad sigue siendo la de por aquel entonces) de 17.
13 años van ya…
13 años en los que tú, baloncesto, me has dado la oportunidad de soñar, de esforzarme, de trabajar en equipo, de aprender, de educarme, de jugar, de disfrutar, de sonreír… Mucho más de lo que cualquier curso ha conseguido, me has dado a mis mejores amigos, a mis hermanos, porque los que están en horas bajas, son los que mas disfrutarán las horas altas.
Tu, baloncesto, has conseguido que soñara con tiros solamente al alcance de Michael Jordan, con mates propios de Blake Griffin, con tapones “made in” Hakeem Olajuwon, o con lanzar las bombas de “Chef” Curry.
Tú, baloncesto, me has dado muchas tristezas, pero el doble de alegrías.
Tú, baloncesto, eres el culpable de que tenga unos tobillos de cristal.
Tú, baloncesto, eres el culpable de que sea un romántico empedernido, desde el primer día en que vislumbré la red que cuelga del aro.
Tú, baloncesto, has sido mi pasado, mi presente y (ojalá) serás mi futuro.
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Porque, no nos engañemos, la vida puede ser maravillosa (como dijo Andrés Montes) pero solo al lado de una cancha de baloncesto.

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